Aquí estaba yo, como siempre, en mi habitación; era un día como otro cualquiera: La misma ventana abierta, los mismos cantares de los pájaros, los mismos rayos de sol, y los mismos gritos de los niños jugando en la piscina. También estaba la misma niña, sentada en su mesa, intentando escribir una historia de las suyas.
Mis padres estaban de viaje, y mi hermano había salido. Quizá me habría puesto a hacer el idiota como haría cualquier niño cuando está sólo en casa, pero yo no. Me encerré en mi habitación a tocar, escuchar música o cualquier cosa que se me ocurriera. Me decidí por leer.
Recuerdo perfectamente mi figura tumbada en la cama, con mi camiseta de los Rolling Stones y el libro sobre mi regazo. Sí, se titualaba "Los Trapos Sucios", aquel maldito libro era la autobiografía de probablemente mi grupo favorito: Mötley Crüe. Ellos eran mis Dioses, y aquella, mi Biblia.
Nikki Sixx siempre fue mi ejemplo a seguir. A pesar de la sucia vida que ha tenido, le comprendo perfectamente, y esa es una de las razones por las que le amo.
Mick, él era el reservado del grupo. Siempre callado, era muy misterioso, pero un buen chaval.
En el escenario casi no se podía mover debido a su enfermedad, pero... No sé si alguna vez llegaré a ver una forma de tocar la guitarra como aquella.
Era alcohólico, mucho, y le adoro.
Vince era el guaperas, claro, se tiraba a todas. Sin importar lo que pensara la gente. Tenía un gran carácter, pero en el fondo, muy en el fondo, tenía su gran corazón.
Tommy, ay... ¿Qué puedo decir yo de Tommy? Sin duda, mi favorito, el batería, el que casi no se le ve en los conciertos, sí, él. Aquellos ojazos que me enamoraban, y esos labios que me tentaban a hacer lo imposible... Era un sueño.
Tommy era como un niño pequeño, tenía rabietas, muchas. Le encantaba divertirse, sus juguetes: las drogas, el alcohol y Nikki. Los hermanos Terror. Juntos eran lo que uno no se puede imaginar.
Thomas era el más "romántico" por decirlo de alguna manera. Cuando se enamoraba de verdad, normalmente le usaban, y ahí empezaban los problemas. Tenía un corazón demasiado sensible, pero sin embargo era el más valiente de la formación.
Aquel puto grupo era mi vida, mi adicción, mi obsesión. Y lo siguen siendo.
Ése día, cuando comencé a leerme ni Biblia, fue cuando realmente me hice persona.
Me descojoné, lloré, reflexioné, pensé, organicé mi mente, me derrumbé, sufrí, me alegré, vi, leí, rompí, arreglé...
Me hizo ver las cosas por las que una persona puede pasar.
La terrible infancia de Nikki, la enfermedad de Mick, el accidente de Razzle, la muerte de la hija de Vince; Skylar, las cartas de Tommy a Pamela desde la cárcel, la llegada de John Corabi...
Y yo me quejo ahora de que mi vida es una mierda, más bien me tendría que alegrar.
Tras haberme sumergido en aquella lectura, me quedé en la cama. Pensando: Y ahora...¿Qué voy a hacer? Pasaron los minutos. Observé a mi alrededor y vi, una guitarra medio abandonada. Mi fiel compañera, la había dejado allí tirada... Al instante me arrepentí, la cogí cuidadosa
pero velozmente y la enchufé a mi Marshall.
Y de nuevo me puse a pensar, ésta vez con mi maravilla en las manos.
Recapacité: ¿Por qué la dejé tirada?, ¿Por qué la olvidé?, ¿Por qué no practiqué?
Tenía que haber sido algo muy gordo para haber dejado a mi mejor amiga olvidada, con la que pasaba todo el día. Tras tirarme dos horas pensando, me di cuenta. Había sido... Algo a lo que yo llamaría amor, aunque no lo fuera. Me sentía genial cuando hablaba con él, era como si estuviese enamorada, aunque no lo estaba. No sentía amor realmente hacia su persona, más bien agradecimiento.
Su nombre era Marcos. Él me ha enseñado mucho, mucho mucho. Demasiado.
Pero no es que precisamente me haya enseñado dando clase... Si no a lo largo del tiempo.
Recuerdo las noches hablando hasta las tantas...
Adoraba cuando yo le preguntaba y me daba todas las explicaciones posibles.
Cuando me hablaba de allí, de Cris y compañía, que me echaban de menos.
Todavía sigo sin poder aceptar que nuestro destino no es estar juntos, pero esos consejos
siempre me acompañarán.
Entonces decidí: La música o el amor. Estaba claro que iba a escoger el amor, pero en este caso no fue así.
Prefería ni guitarra mil veces, ella nunca me iba a abandonar.
Tras aquella decisión me puse a escribir, tenía una libreta vieja, demasiado diría yo, un boli mordido y una mente hambrienta.
Puse "On With The Show" para aclararme las ideas, ésa canción siempre me ha hecho pensar mucho. Y como es propio, me puse a ello
Pensé en el verano que tenía por delante, las horas que iba a pasar tocando y reinventando lo inventado. Pero el verano no es más que una parte del año. Es repetitiva, sólo hay playa, piscina, calor y eso mil veces cada día. Me tiene harta.
Necesitaba un cambio... Algo que de verdad me hiciese pasarlo bien... Y creo que dentro de poco lo iba a conseguir...
Miri, está genial, no sabía que escribieras eh^^
ResponderEliminarBueno cuidate guapa :)
Manuela.
Gracias Manu :3
ResponderEliminarLo mismo digo ^^